viernes, 8 de abril de 2011

Sabios, abril y muerte


(2009)

Una vez conocí a un tipo interesante. Él era de ese tipo de gente que te hace sentir pequeña y vulnerable. Desafiábamos al mundo dejándonos al azar, señalando mapas para elegir destino con los ojos cerrados. Si yo hacía fotos con medio cuerpo fuera del coche, él me reprochaba con susto; sin embargo, sonreía perplejo negando ante mi locura. Si juntábamos las manos abiertas sus dedos ganaban en longitud considerablemente respecto a los míos. Si jugábamos a mirada de lobo, continuamente brotaba de las entrañas el sonido de mi risa frente a su inminente y brillante triunfo porque, siempre, sorprendente y absolutamente siempre, ganaba él.

Él conocía todas las artes del sexo, de la muerte y del amor. Y yo pequeña. Pequeña frente a un ser sabio, curtido y castigado, presente y existencial en cada una de las travesías que eran nuevas para mí. Pudor si le miro directamente a los ojos, porque sé que antes de intentar clavar la retina él ya me habrá descubierto. Él sabe que a las mujeres nos gusta oler a fruta. Él sabe que a mí me gusta el olor a coco. A mar, a gasolina, el humo que deja una cerilla. Él conoce perfectamente mis pasos aún sin darlos, aún sin yo intuirlos. Él sabe los días que tengo frío aunque no escuche el castañear de mis dientes, aunque no esté. Él sabía que le apartaría y me lo decía, tenía razón. Tenía razón porque una noche de tormenta algo vino a decirme que no podría soportar esa percepción de sentirme reclusa de su pericia y de mi miedo a la no libertad. Pese a todo. A pesar de lo que soy, de lo que tengo... necesito libertad para no perderme en el camino. Mi camino.

-¿No te das cuenta de que eso que estás haciendo no te lleva a nada? Deberías perder tu perspectiva por un momento. Hay que salir de los problemas para verlos y abordar las situaciones a traición.
-Deja que me equivoque aunque sepas que me gusta oler a coco, deja que me pegue cuantas hostias quiera, a pesar de ti y de mí. Tengo que entender qué me pasa, aprender qué soy.
-Tienes que aprender a empatizar, te dejas llevar demasiado por las emociones. Eres demasiado impulsiva.
-Deja que sea como soy, déjame pensar que la vida no es sólo lo que veo. Déjame encontrarla, déjame en paz.
-Estoy cansado de ver tus caídas. La próxima hostia que te pegues no estaré aquí para amortiguar el golpe.
-Nunca te lo he pedido, nunca te he pedido nada.
-Que tengas buen viaje.

Al cabo de los meses le llamé para encontrar sus dedos y jugar a mirada de lobo. El número no existe. Le escribo una carta con resultado de rehusada, así que enlazo el cabello en dos trenzas y cojo el primer avión con destino a Madrid. Con la esperanza y el miedo en la maleta, con nervios de cual colegiala con tablas sobre la tela, con el temor del abandono y el destierro por faldas serias y ajenas. Ventanilla, quiero ventanilla. Inhalo profundo y vomito el aire en el cristal del avión. Trazo su nombre con el dedo pensando que quizá eso lo invoque y me esté esperando en Barajas. Intento pasar el tiempo dentro de ese pájaro metálico. Saco un crucigrama de esos que tanto le gustan, pero no puedo. Nunca me han gustado los crucigramas. Cinturones, vamos a aterrizar, corazón, garganta, ya llego. No está. Taxi, su casa, quemo el timbre exterior. Nadie. Nada. Decido dar la vuelta al edificio e investigar el balcón. Se vende. ¿Se vende? Pregunto a una vecina, me dice que no sabe. Llega una chica de aproximadamente mi edad.

-¿Asolada?
-Sí, ¿quién eres?
-Sube a casa. Él me dijo que vendrías. Soy una amiga.

Él que todo lo sabe. Él le dijo que vendría. Pedazo de hijo de puta que siempre me adivina.

Dos horas más tarde, regreso a la vida exterior que ya es oscura. Con la maleta más llena. Con un sobre tembloroso en la mano. Me siento en un banco y comienza a llover. Voy a vomitar. No puedo leer, no puedo moverme, pero leo:

"Sé lo que eres y por eso nunca pude decirte lo que pasaba. Lo que le pasaba a mi cuerpo. Si lo hubieses sabido nunca te habrías alejado de mí, y tú eres un alma libre. Ahora sólo escúchame: no empatices nunca más. En tu puta vida empatices más que contigo, con la sangre inquieta que te mantiene en pie. Eres el alma de hielo más maravillosa que he conocido en mi vida. En esta vida que escapa de mí, o quizá yo de ella.

Te quiero, y espero no verte para ahorrarte las náuseas que provoca mi cuerpo ya quebrado. No soy un sabio, soy un hijo de puta por no decirte las cosas a tiempo.

Perdóname."

Y lloré por las calles de ese municipio inmundo mientras llovían mares y furias desde aquel trozo de cielo. A mi paso, las aceras rosas y húmedas, me escupían la verdad que él me había contado y nunca supe ver. La profecía quedó bajo la capa gris y densa de nubes sobre el atardecer de un abril cualquiera, de un año cualquiera. Profecía que viene y me golpea todos los días de abril, todas las tardes del mes que me maldijo y que me obliga salir a contarle al mundo que tenía la verdad escondida entre los dedos. En lo más profundo de los ojos que tanto temí.

A algún gilipollas se le ha ocurrido poner en un anuncio de televisión la versión de Thedo, On my Shoulders. No veo la tele, pero si la escucho de fondo siempre está el jodido anuncio de libretas recordándome mi viaje en una búsqueda rota y seguida de la muerte. Un viaje en el que aburrida de crucigramas, escuché esta canción en replay como unas siete veces sumida en la más triste ignorancia.

Ahora no quiero a nadie a quien contarle mis miedos, fundamentalmente porque no tengo. Pero tampoco hay nadie que sepa que me gusta oler a coco, nadie intuye si tengo frío, y ahora siempre gano a mirada de lobo.

Porque no hay nadie, nadie salvo él, que haya podido ganarme.

18 comentarios:

El hombre de Alabama dijo...

Parece un gran hombre.
Y ya se sabe, si brillas demasiado...

Elena Lechuga dijo...

La empatía es una mierda. Sólo sirve para estar puteadas mientras que se A veces hace escribir.
Empatizo con tu sangre inquieta. Se mueve como la mía.

GATTO NERO dijo...

Nunca te he visto/leído tan desnuda.
Maullidos desde el mar.

Curiyú dijo...

Me dejaste boquiabierto y con el culo para arriba. Esta es una escritura que desgarra. Te mostraste desnuda, dijo alguien más arriba.
Yo digo, si, tu lenguaje está despojado de toda ropa y tu rostro de maquillaje.
Es una escritura de la puta madre. Bukowski se enamoraría de vos, creo que yo también.
Joder, chica, como te gusta decir. Ahora, no dejes de asombrarme que quiero sumirme en tu oscuro mundo.

Room dijo...

"Empatía" no recuerdo la última vez. Quizás nunca la hubo, nadie adivina mis pasos. Me mantengo por la línea horizontal de este planeta, intentando que no me golpeen. A veces pienso que me gustaría encontrar un alma que me comprendiera, que el sol despejara las nubes grises que constantemente me acompañan.
Que la humedad de las aceras se disiparan por una vez, solo pido eso. Notar el calor de unas manos, de unos labios. Pero una vez más el ruido ensordecedor del exterior no me deja escuchar. Estoy solo, eso es estéril, pero real. Como la vida misma.

Marián dijo...

En estado puro...

Laura Caro dijo...

Sólida y bien construida, esta historia pseudoautobiográfica me ha encantado; deja salir a la gran narradora que llevas dentro.
Quizá haya capítulos anteriores que aún desconozcas tú misma y que están forjándose para salir. Ojalá los escribas y ojalá los compartas.
Estoy deseando comprar un libro tuyo ( y tenerlo dedicado también, claro). Nunca dejes de escribir.
Mil besos y buen din de semana.

NallA ZenitraM dijo...

Muy bueno el relato. Más allá de los evidentes tintes autobiográficos, sobresale la calidad literaria...
Para bien o para mal tarde o temprano puedes acabar encontrando a otra persona que te gane, sobre todo cuando quieras dejarte vencer. Abrazos.

Folhetim Cultural dijo...

Olá passo pelo seu blog para convidar você a visitar o meu, que é dedicado a cultura. De segunda á sexta feira noticiário cultural, aos sábados, 9 da manhã minha coluna poética e ás 5 da tarde Chá das 5 sempre com uma participação especial. Irei aguardar sua visita lá. Abraços sucesso em seu blog. O endereço é informativofolhetimcultural.blogspot.com

Magno Oliveira
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E-mail oliveira_m_silva@hotmail.com

Anónimo dijo...

Qué texto tan bestial. Me has atrapado desde la primera a la última palabra.
Adicta de mi coraSSSón, no sé como te lo haces pero me has dejado KO.
Me encanta esa sensación que describes que nadie llegará para conseguir "ganarte", ni que sabrá que te gusta oler a coco, o que no intuirá tu frío. Brillantes expresiones, sin tópicos, creas mundos nuevos en tus relatos. No lo dejes nunca, eres la "másmejor". Ya te lo he dicho mil veces, pero por si se te olvida, insisto una vez más( y espero que me hagas caso ).
Y si ya han desaparecido los miedos mejor, y si siempre ganas a mirada de lobo también, porqué basta ya de ser las caperucitas!!!

Te felicito amore!

Adicta

Mariette dijo...

Creo que me acabo de enamorar perdidamente de ti.
En serio. O establecemos contacto o me vuelvo loca.

¡¡!!

Hyku dijo...

Conozco a unos cuantos que no sólo vencen sino que se regodean del dolor provocado, así que tampoco fue tan mal.

Besos sin putear

Tonetxo dijo...

Escribes con la misma profundidad que sientes.
Leí ayer tu entrada, mientras comía, y después me acerqué a una perfumería. Intentaba explicarle a la encargada que me gustaba el olor a naranja. Y, mientras me buscaba un aroma nuevo con tendencia a cítricos (según decía ella), te veía a ti flotando en una velada nube de esencia de coco y sabor a mandarina.
Me ha encantado tu relato.
Beso.

Rapanuy dijo...

A veces, cuando sólo queda el recuerdo y éste lo llena todo, la vida se convierte en un pozo oscuro y profundo de paredes lisas, húmedas y resbaladizas en el que la luz se precipita y desaparece engullida por la amargura de la soledad.
Pero no te preocupes, que tengo aquí cerca, al alcance de la mano, una cuerda y una polea para, si lo necesitas, sacarte del pozo. ;)

Un abrazo.

sandocan en bicicleta dijo...

Primero felicitarte. Me hiciste sentir cada palabra, cada letra, cada punto. como alguien dijo mas arriba, escribís tan profundo como lo sentís.
Segundo, No. No estoy se acuerdo con que la única diferencia entre estar vivo o muerto sea respirar. todo esto que nos relatas, impregnado de tantos sentimientos revueltos, definitivamente no podría sentirlo un muerto. respirar es simplemente, un detalle menor. incluso, después de muertos, podríamos vivir para siempre. hacernos inmortales. tal vez en el recuerdo de algunos.
Y eso es lo que tiene de bueno estar vivo. saber que detrás de cada esquina, en cada segundo que corre, hay una historia tan intensa como esta esperando a cruzarnos, sea por el destino, o por la casualidad. por eso no des nada por sentado, y abróchate el cinturón. porque otro como el no volverás a encontrar en tanto que cada persona es única e irrepetible, pero si hay personas distintas, que pueden pegar tan intensamente como el lo hizo, tal vez mas, tal vez menos.

Un saludo desde la lejanía.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Amiga, de nuevo por aquí. Como siempre un placer pasar por tu espacio. Pasa un buen fin de semana

Saludos y un abrazo.

Sir Bran dijo...

Ahora ya sabes que el brillo era tuyo... que lo proyectabas desde tu "pequeñez" asumida.
El estilo vive, la paz habla bajito, el olor a coco sigue siendo tuyo... y él ha sabido decirte todo eso.
Perdónalo... porque era más lobo que tú.
Ante ti está ahora la vida.
Precioso escrito.
Hermoso sentir.
Saludos.

Rorschach dijo...

No hay mucho que añadir a lo anteriormente dicho por los demás: me ha agradado. Supongo que el tema pega con mi estado emocional actual.
Que puta es la música a veces…
Un saludo.