domingo, 21 de agosto de 2011

Tengo ganas


La pesadilla no era soñar contigo. Ni al derecho, ni al revés, ni a cuatro patas con vistas al verano más largo del mundo. Lo extraño de aquello no tenía nada que ver con el intercambio de insultos más romántico que nadie haya imaginado jamás, ni con tener que volver a besarte dentro de mi vida a color -la real en blanco y negro, por favor-. Y ni siquiera lo jodido era experimentar con esa sensación obsesiva cuyo origen sólo podía ser propio de una enferma mental llena de ganas. Porque todo lo mío y lo tuyo eran ganas. Mal canalizadas, pero ganas al fin y al cabo; ganas era lo poco y lo mucho que a ti y a mí nos sobraba. Que no era lo mismo, claro que no. Porque mi deseo arriba y el tuyo abajo y encontrarnos -resbaladizos a más no poder- a medio camino, era lo más absurdo, utópico e imposible que había escuchado en toda mi vida. Era igual que cuando de pequeña jugaba a imaginarme lanzando miles de estrellas al mar y luego éstas flotaban alrededor de burbujas de sangre. Y aunque te lo conté y tú perplejo intentabas calmarme tratando de convencerme diciendo que eran pompas de fresa, yo siempre supe que era sangre. Pero la pesadilla tampoco era esa. Tú y yo íbamos a morir, y saberlo era justo lo que nos diferenciaba del resto. Eso y las ganas, ya sabes. Las ganas y esa forma de mirar cuando a nuestro alrededor sólo existe la ventana con vistas al verano más largo del mundo.

15 comentarios:

Marla Singer dijo...

Me pregunto de dónde sacas las imágenes...

El hombre de Alabama dijo...

Qué retorcida fantasía.

Eleanor Smith # dijo...

Me gusta mucho estas imágenes de tu cabeza. Tan similares a las mías!
Por fin un lugar del tipo que a mi me gusta seguir y leer *

Un beso o 2 #

sandocan en bicicleta dijo...

percatarse de que no somos superman, y que la muerte camina descalza entre nosotros, nos puede regalar eso de vivir todos los dias como si fuese el ultimo.

un saludo desde la lejania.

Lunática (R.) dijo...

Deja de jugar a ponerme los pelos de punta, porque siempre lo consigues...
besos

Hyku dijo...

Y las ganas de que refresque en ese interminable verano?

Besos abanicados

Rorschach dijo...

Me encanta la imagen. Besos guapa.

Juan Risueño dijo...

Las ganas nos ponen enfermos de ganas.
Y nos matan pero solo un ratito. Lástima.

Saludos

Igor dijo...

Me he recordado (increíble) a mí mismo con una chica durante los primeros cursos de universidad. Precioso, oscuramente precioso. De las entradas que más he disfrutado.
Ganas, ganas. En un tiempo extraño, el verano más largo.
Cómo dicen más arriba, grande imágenes y unas inusuales gotas de ternura.
Besos.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Si me ponés Mogwai y escribís de esa forma, me pongo mal. Me acuerdo de que vamos a morir. Me desespero.

La sonrisa de Hiperión dijo...

De nuevo por tu casa, sigues tan genial como siempre.

Saludos y un abrazo.

Mary dijo...

Asolada,
me has sorprendido y me he sorprendido, porque de la complejidad de tus palabras me he imaginado un espejo donde se miran algunos de mis sueños, esos que mezclan el tiempo pasado y presente y te deja con un regusto de...sólo tener ganas.

Imilce dijo...

"Eso y las ganas, ya sabes" en el ESO nos perdemos para morir dentro de todo lo turbio que engloban tus palabras.

Adriana dijo...

fantastico texto!

Gybby dijo...

Sabía antes de leerlo que sabías que las pompas de fresa eran sangre!! ;)
Las ganas es algo que no debemos perder nunca. De lo que sea, pero ganas!!

Un besazo Asolada!!