miércoles, 2 de noviembre de 2011

Yo

La desnudez llegó cuando el miedo se hizo con todo. Cuando ganar había perdido significado dentro de las ideas estúpidas. Cuando perder no era nada. Pero nada. Sino un verbo como cualquier otro. Porque ¿perder qué? Sin embargo el invierno había vuelto y ahora tenía trescientas mil mentiras menos que esconder.

16 comentarios:

Laura Caro dijo...

¡ Oh, cielos! ¿ Llegó así de improviso? Me dejas de piedra.

Un abrazo grande, grande.

Namasté dijo...

Es muy liberador tener trescientas mil mentiras menos que esconder, por eso yo no pondría al principio de la frase: "Y sin embargo". Al contrario, diría algo así como "Por suerte, o por fin..." Pero de eso de escribir sabes tú más que yo.
Siéntete feliz de haberte liberado de las mentiras que nos alejan de las personas a las que queremos.

Cuídate mucho y...ringggggggggggggg

Asolada dijo...

Tremendo. Así, sin avisar; como a mí me gusta.

Besos y besos.

El Joven llamado Cuervo dijo...

Son muchas mentiras. Es casi un monopolio de información. Aún así, tus mentiras son deliciosas...

Igor dijo...

Qué cantidad de símbolos. No sé yo si hay muchas mentiras o las mentiras serán verdades en estos páramos.
Llega el invierno.
Saludos.

Tonetxo dijo...

No hay miedo para nosotros. Sobre todo para ti, que has caminado desnuda desde siempre, con la piel por delante y las ideas al frente, claras, honestas, evidentes.

Ganar. Sabes que no hay nada que ganar porque cuando ya lo tienes todo, ese significado se esfuma. Y todo lo posees. Una mente clara, lúcida y entregada que no miente porque se sincera. Unas ganas de amar y sentir que supuran por todos los poros y hasta aquí, llegan mezcladas con tus palabras.

Perder. Bien preguntas, ¿perder qué? Una palabra más. Sustitúyela por respirar. O por sentir. O por querer.

Si el invierno tiene algo bueno, es que con las capas de ropa que nos ponemos, la piel se abriga contra el humo y las mentiras, y nos fabrica un calor tibio en el que crecen esperanzas. Y sonrisas.

Beso de naranja con mandarina.

Advenedizo. dijo...

Se acerca el día del colapso económico, es la única certeza que tengo ahora mismo. ¿Miedo? No. Para nada. Cuando haya que volver a cazar la carne con nuestras manos yo seré de los primeros en sucumbir.

Rapanuy dijo...

Lo bueno del invierno es que siempre llega para llevarse o dejar alguna cosa, todo depende de las necesidades.

Besos.

Adriana dijo...

uy si, andar escondiendose, cansa

Sarco Lange dijo...

Que las mentiras nos abriguen y las verdades no nos duelan tanto.

Gybby dijo...

Mira, algo bueno que tiene el invierno!
Desnuda, sin nada que perder y con trescientas mil mentiras menos.... wow así da gusto que vuelva el invierno!! ;)

Un besazo Asolada!!

Hyku dijo...

Aprovecha la brisa de otoño para ventilar tu cabeza de ideas pesimistas y malos rollos.

Besos vestidos

David C. dijo...

asu que intenso.

Ex-pectrum dijo...

Lo que no se tiene que coño se va a perder y siguen insistiendo en no pierdas esto o no pierdas lo otro, todos son un cumulo de mentiras que caminan, el invierno pasa y nadie lo ve, solo algunos sabemos que pesa como una cruz y que el Otoño hace llorar, pero a nadie le importa por que si, como eso de respirar por que si.

He venido a traves del blog del "advenediso" y estoy contenta de haberme topado con tu blog. Gracias por compartir, saludos.

Elena Lechuga dijo...

perder-se

Beige dijo...

¡Joder, las mentiras también cuentan como parte de una historia y perder, nada menos, que trescientas mil es perder una gran parte de la historia!

Besazos