jueves, 15 de agosto de 2013

Peor


Querías como si me hubieses olido durante semanas  y nunca me hubieses tocado. Yo quería. Quería como los niños la hora de los cuentos. Como me querían tus ojos y tus manos. Quería. Con la intensidad de los que mienten, con el dolor de los que saben porque ven. 

De la perfección pasamos a estar en entredicho. Dudas, porque sabes que yo más. Aquello que parecía inmaculado se vio teñido por unas bragas olvidadas en una habitación de hotel. Queríamos, pero ¿y qué?

De haberlo sabido (Quique González/Rebeca Jiménez).

martes, 4 de junio de 2013

Mentir y mentir

Inventárselo todo. Imaginar y mentir, mentir e imaginar. Creértelo. Sacudirse bajo la necesidad de agarrarse a algo por más aire que sea. Como los sueños, que al final terminan no siendo salvo en la cama. Como nosotros, supongo. La música quieta y la carretera muerta que al amanecer me lleva a tu casa. El olor a todo. A mojado, a ti, a la manta del coche, a tu respiración y a la lluvia, claro. Después no queda nada. Que nada es peor que cualquier cosa mala. Es peor que el dolor-dolor, peor que la pena o peor que tú y que yo.

Dallas-Memphis (Quique González).

Rompeolas (Quique González).

jueves, 7 de febrero de 2013

Grande



Que las cosas grandes, grandes, son las que no se dicen. No importa que no lo sepas, ni que no estemos. No es nada si aprendes a guardarlo todo muy adentro. Para que nada se destruya, para que el mundo no tenga la capacidad de ensuciar (te). Nada de esto empezó por ti, y eso que ya estabas. No todas las teles se ven en HD, y eso que yo no veo la tele. La verdad tampoco sirve para nada. Para resarcir, tal vez. La conciencia y esas cosas absurdas que tienen más que ver con religiones sectarias que con la vida. Que te perdonara valió para lo mismo que servirá que tú me perdones ahora. En tus ojos veo que arrastras mi pasado. Lo veo cada día, cada vez que me besas o me miras mientras amanece y crees que duermo. Lo sé. Del mismo modo que sé que nos hemos dicho todo sin tener que recurrir a un lenguaje que no forma parte del de las lenguas de verdad. Igual que tú y yo. Igual que las cosas grandes, grandes.

 Aunque tú no lo sepas (Quique González).