martes, 4 de junio de 2013

Mentir y mentir

Inventárselo todo. Imaginar y mentir, mentir e imaginar. Creértelo. Sacudirse bajo la necesidad de agarrarse a algo por más aire que sea. Como los sueños, que al final terminan no siendo salvo en la cama. Como nosotros, supongo. La música quieta y la carretera muerta que al amanecer me lleva a tu casa. El olor a todo. A mojado, a ti, a la manta del coche, a tu respiración y a la lluvia, claro. Después no queda nada. Que nada es peor que cualquier cosa mala. Es peor que el dolor-dolor, peor que la pena o peor que tú y que yo.

Dallas-Memphis (Quique González).

Rompeolas (Quique González).

6 comentarios:

Kayla dijo...

Ya sabes donde estoy, amiga.
Y tengo un paraguas muy grande.
Un abrazo sin mentira ninguna ( o dos).

Marián dijo...

A penas una media docena de líneas y

¡Cuanto has dicho!

El tiempo todo lo condensa, lo hace sublime y hasta se respira mejor...¿no?

¡Qué gusto verte y leerte!

Besazo inmenso, aunque suene redundante.

...y esa música tan de tu gusto...

Darío dijo...

Mejor, que después de todo ese olor, no quede nada, que muy verdad es esa, es mejor que uno de esos dolores que dan vueltas por ahí. Un abrazo. Chica.

Hyku dijo...

Tenía yo un divertido conjunto de tonterías sobre la mentira, pero no tenía que ver sobre la falta de verdad interior.

Besos sin olor

Advenedizo. dijo...

Realmente bello. Lástima que el mundoblog agonice en medio de estertores sociales!

Take it easy! dijo...

Bonitos ojos. Hice trampas de esas que sólo photoshop permite.

Besos