jueves, 15 de agosto de 2013

Peor


Querías como si me hubieses olido durante semanas  y nunca me hubieses tocado. Yo quería. Quería como los niños la hora de los cuentos. Como me querían tus ojos y tus manos. Quería. Con la intensidad de los que mienten, con el dolor de los que saben porque ven. 

De la perfección pasamos a estar en entredicho. Dudas, porque sabes que yo más. Aquello que parecía inmaculado se vio teñido por unas bragas olvidadas en una habitación de hotel. Queríamos, pero ¿y qué?

De haberlo sabido (Quique González/Rebeca Jiménez).