miércoles, 13 de agosto de 2014

Agosto


Casi muero, pero el "casi" ha sido mi mayor oportunidad. Ahora ya no hay tristeza para escribir cosas bonitas. Ya no hay llantos, casi, en realidad. Ya no quedan noches eternas que alimenten aquel vacío. Ni tú. Ni espirales enloquecidas para recordarme lo que pudo haber sido. 

Sólo hay lo que hay. Lo que ves. Poco o mucho, pero es lo único que soy.

5 comentarios:

Darío dijo...

amo que vuelvas, aunque sea en ráfaga dichosa, amo que vuelvas y encima de la muerte. Te abrazo, con suma fuerza.

©Laura Caro dijo...

Me gusta leerte de nuevo.

Nunca dejes de escribir; es una forma de vivir para siempre.

Un abrazo enorme.

Tonetxo dijo...

¿Recuerdas lo hermoso que era morder una mandarina y dejar caer su esencia por la barbilla mientras el ácido de su zumo nos arrancaba una sonrisa porque sí?

beso

Manuel dijo...

Ese vacío y esa dolorosa indiferencia hacia todo. Un mundo insípido, gris y ni tan siquiera frío. Esa mera película de la existencia sin motivos.

Asolada dijo...

No se me ocurre nada peor que el silencio. Pero tampoco podría vivir sin él.

Aunque sí, se me ocurre algo peor: agosto.