miércoles, 13 de agosto de 2014

Agosto


Casi muero, pero el "casi" ha sido mi mayor oportunidad. Ahora ya no hay tristeza para escribir cosas bonitas. Ya no hay llantos, casi, en realidad. Ya no quedan noches eternas que alimenten aquel vacío. Ni tú. Ni espirales enloquecidas para recordarme lo que pudo haber sido. 

Sólo hay lo que hay. Lo que ves. Poco o mucho, pero es lo único que soy.