martes, 1 de septiembre de 2015


Era como si agosto hubiese querido cerrar con ese par de tormentas. Se acabó. Esperaba que dijera algo y él hacía lo mismo, pero el silencio y los cojones era algo que se nos daba tan bien como recorrernos la piel con la lengua. Para mi tranquilidad se acercaba el otoño con sus lluvias, con su aroma, con sus ganas de. Me calmaba tanto sentir el frío... como si fuera un icono de supervivencia. Apenas quedaban chicos de. en mi vida, pero ese pelo acariciándome la espalda en cada ida y venida, no pude olvidarlo. No me soportaba por ello. Me merecía que todos los monstruos del mundo me comieran viva. Iba y volvía a la oficina, taciturna, evocando el olor a cuero. Escuchando los golpes sordos de su piel en la mía. Querer, que se dice. Querer que la tercera tormenta pudiera esta vez arrancárnoslo todo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Más que sosa, siento tu errática falta de... pero ¿piensas no volver a hablarme en lo que resta? (ya se me acabó el saldo para mandarte sms, pero que sepas que me gasté mis útlimos 10 eurazos de recarga en ti)

Hyku dijo...

Esperemos que no te arranque la pasión ni la respiración.

Besos de hoja caduca