lunes, 27 de febrero de 2017

Renuncia

Con la llegada de él tuve que prescindir de lo que me corría por las venas; también de aquel él.

Hice que desapareciera de mi vida como se arrancan las cosas que no pueden ser. Con el dolor de tener que destruir algo que se ha convertido en tuyo, aunque simplemente sea por unos segundos al mes.

Él llegó primero con miedo, con sorpresa, con transformación y luego vino un dolor que terminó por convertirse en amor del bueno. Como ese amor que es capaz de hacerte renunciar a todo. A lo de las venas, al coño, a los gritos que te despiertan de noche porque te duele la piel.

2 comentarios:

Marián dijo...

Hace ya mucho tiempo que no sabemos nada de tus andanzas. No sé si pensar que eso es buena señal. De cualquier modo espero que estés muy bien.

Besos.

Anónimo dijo...

Tanta renuncia es mala, enana. Un abrazo.